Rumbo al Este, un refugio

Estimados imperfectos:

Esto empieza a animarse con propuestas, con escritos desde corazones con algo de cabeza, así da gusto.

Yo también me animo y en este caso es para proponeros que cada uno de nosotros sugiera lugares o trucos donde refugiarse.

¿Refugiarse de qué, me diréis? Pues, aunque solo sea durante un ratito todos necesitamos protegernos o que nos protejan de esos momentos en los que nos empeñamos en hacernos preguntas que no tienen respuesta, esa preguntas que tienen que ver con lo difícil que resulta dar respuestas a la repetición que los seres humanos venimos realizando con relación a hechos desagradables que nos dañan a todos, a hechos de una dureza, de una irracionalidad y de un egoísmo que nos sobrecogen y que no acabamos de entender como siguen produciéndose.

Eso, tomo la libertad de  pedir que nos indiquemos lugares o fórmulas que se conviertan en refugios o en alivios, que se conviertan en lugares de descanso o de revitalización, fórmulas para recuperar energías, lugares de los que salgamos diciéndonos que no debemos doblegarnos ni dejarnos arrastrar por determinados personajes impresentables o por determinadas formas de pensar o por decirnos que nada es posible, en definitiva esos lugares a los que necesitamos ir saliendo de nosotros mismos, esos espacios que necesitamos para cuando estamos a punto de dejarnos llevar por la derrota, incluso por sentirnos derrotados antes de nacer.

Estos refugios, de los cuales resurgimos con renovadas energías, se encuentran en muchos lugares de la naturaleza, pero también en el aire, en algunas lecturas o sonidos, pero a veces también en la radio y sobre todo en mi caso en emisoras sin publicidad e incluso sin noticias, tales como Radio Clásica (y no lo digamos muy alto, no andemos recomendadnos estas cosas, porque ocurre como en algunos espacios naturales que en cuanto se nombran mucho se deterioran llenándose de ruidos. Es como si hubiese personas que en cuanto conocen nuestros refugios intervienen negativamente para hacerlos desaparecer… pero ya inventaremos otros, que capacidad tenemos para encontrarlos ¿no os parece?)

Dentro de la programación de Radio Clásica hay varios programas que me encantan como La Hora de Bach( ¡Bach tan fundamental!), otro llamado Música Antigua o Música y Pensamiento y el que estamos escuchando esta noche que se llama Rumbo al Este, ese desconocido y sorprendente Este al que nos sabe llevar su realizadora Maja Vasiljevic, programas que podéis encontrar en sus correspondientes Podcasts y escucharlos cuando  sea posible.

Maja Vasiljevic - Rumbo al este

Maja Vasiljevic – Rumbo al este

Esta noche Maja, nos pone música, nos habla del libro Maratón Balcánico, escrito por el gallego Miguel Roan y que publica el Caballo de Troya, un libro que nos abre una puerta a través de la cual divisamos y sentimos una necesaria esperanza para continuar.

Y lo dicho, silencio, no nos dediquemos a meter ruido sobre estas cosas, hablemos de los trucos, de los refugios, de las fórmulas mágicas con todo el cuidado posible, espero haberlo conseguido.

Un beso

Antón Trías, dispuesto a escucharos.


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