«As voces baixas» de Manuel Rivas

Quiero reconocer que a Manuel Rivas siempre lo admiré aunque nunca supe muy bien cual podía ser el motivo, ya que sobre él nada sabía, o muy poco, salvo que era, (y es) un escritor gallego, autor de «O lápiz do carpinteiro» (que no leí pero que sí vi su película haciéndome llorar y sentir mucha rabia y compasión por lo que se narra en la historia).

 

También porque cuando me lo encontraba comprando tabaco, (ya no consumo mercancía de este tipo de establecimientos 😉 ) en el estanco de La Gaiteira, barrio testigo de mi vida durante dieciocho años, Manuel esperaba como uno más su turno para ser despachado entrando siempre muy discreto y educado, sin pretensiones.

 

O porque era un gustazo encontrártelo tomando una cerveza alguna noche de viernes en el «Dublín» de la calle Panaderas, así, como un ciudadano más, con la pinta en una mano, la otra metida en un bolsillo del pantalón y su cara afable y sin protagonismo.

 

O porque me encantó escuchar y presenciar su voz, aportando sonido a un poema de John Berger en la antigua cárcel de Coruña, en un montaje ideado por Isabel Coixet, a la que también tuve el gusto de conocer en esa exposición…

 

Ahora creo entender esa admiración mía hacia su persona después de leer «As voces baixas».
Mi primera lectura de entre todos sus libros llega a mi vida en un momento que yo, personalmente, no creo casual.

 

«As voces baixas» es una autobiografía de Manuel, nos descubre sus raíces, su infancia, sus monstruos… Es un reconocimiento a sus padres, sus tíos, sus hermanos. Al lugar donde nació; un homenaje a su instituto Monelos (donde yo casualmente estudié un año).

 

Es un agradecimiento a la vida por lo que ésta le dio. Una historia bellísima en la que reconoce quién es quién, qué lugar ocupa cada ser familiar y cómo el seno de nuestro nacimiento tiene tanto sentido a medida que la historia de nuestras propias vidas va tomando forma… y fuerza.
Todo tiene una razón. El poder que una sola frase de una madre y de un un padre posee para forjar nuestro destino.

 

Es un canto humilde y sincero a todo lo que le rodeó, que me llenaba de nostalgia a medida que avanzaba en la lectura, por recordarme los cambios que se producen en la vida, lo que fue y que nunca más volverá.

Una lectura llena de confidencias sobre lo más amoroso…y también lo más doloroso.
La vida se compone de amor y de dolor…. 💜

Dori Torres


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